Termina 2018 y, como cada año, me siento a hacer balance. Balance de un año intenso, como recuerdo todos los que he vivido, lleno de pasión, de trabajo ilusionante, de esfuerzo y sacrificio, de buenas y de malas noticias.

Termina 2018 para We can con la satisfacción de cumplir objetivos, la entrega de II beca fue por fin una realidad. 24.000 € destinados al IBSAL (Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca) quienes, en colaboración con el CIC (Centro de Investigación del Cáncer), han financiado el salario de un año de Telmo Rodrigues, un técnico superior de anatomía patológica. Este departamento da servicio a todas las investigaciones abiertas en este momento, es absolutamente imprescindible para que las investigaciones puedan avanzar, pero casi nunca les llega financiación al tratarse de un departamento secundario. Por eso, y como el objetivo de We can be heroes siempre fue ayudar donde más nos necesiten y a cualquier tipo de cáncer, ahí hemos estado aportando nuestro granito de arena.

Lo llamo un grano de arena quizá por la inevitable comparación que se pueda hacer con los presupuestos que se necesitan en las investigaciones contra el cáncer, pero te aseguro que cada euro de esos 24.000 ha supuesto un gran esfuerzo para todos los que han sido y sois parte de esta asociación. Ya sabes que nuestro “trabajo”, voluntario siempre, se basa en pequeños gestos que una persona, una empresa o un grupo de amigos tiene con nosotros. Así, euro a euro, idea a idea, hemos podido financiar esta segunda beca.

We can ha vuelto a sufrir ese año. Sufre por el esfuerzo que supone su gestión. Sufre por la falta de recursos humanos que tenemos. Y sufre –mucho- emocionalmente. A pesar de que la asociación la forman muchas personas que ayudan o han ayudado en algún momento, inevitablemente la cabeza visible soy yo. Y cuando yo sufro, We can sufre.

Así que, en medio de este balance –siempre positivo- de 2018, aprovecho para contarte que necesito un respiro. No es el final, no. Es un parón. Es una jornada de reflexión alargada. Es una necesaria recarga de pilas. Porque están agotadas. Y creo que desconectar es la mejor manera de conectar. Ahora mismo no tenemos ningún proyecto “tangible” a la vista, pero estoy hablando con mi querida Mamen y mi querida Almudena, del CIC, para valorar sus necesidades y poder destinar los fondos que tiene la asociación. Porque siempre siempre, esté bien o mal, me preocuparé de que todo el esfuerzo de tanta gente y toda la ilusión de ayudar con la que nació este proyecto, siga intacta. Y, por supuesto, que cada céntimo recaudado, vaya a parar a un proyecto que nos llene, que nos dé confianza y con el que estemos seguros de que nuestra ayuda suma. Porque, en esta vida, siempre es cuestión de sumar.

Gracias infinitas por ser parte de este universo lleno de pasión. Gracias por tu ayuda, pero también por tu comprensión.

Te deseo una noche muy especial y un 2019 lleno de personas, proyectos e ilusiones que sumen.

Te daré noticias pronto.

ana


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Publicado por

Ana

31 dic 2018

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