Basta ya de lágrimas

publicado el 7 nov 2014 por Ana en Ana BLOG: WE CAN con 8 comentarios

Lo que te he contado hasta ahora no es positivo, ni siquiera optimista. Te he adelantado situaciones y sensaciones maravillosas. Divertidas incluso. Pero de aquella realidad nada era positivo. Estuve cinco meses preocupada para que me confirmasen un diagnóstico que ni se me pasaba por la cabeza. Y luego tocaba contárselo a tu familia, a tu gente. No, no había nada de positivo es eso.  Era un momento difícil y triste que había que vivir. Que había que sufrir. Y que hay que afrontar.

¿Después? A por ello. Se acabaron las lágrimas -como dice la canción de Huecco y Hanna de nuestro #NiUnDíaSinMúsica- y adelante. En mi caso no podía dejar de pensar en la suerte que había tenido, después de todo, de un diagnóstico a tiempo. De palpar el bulto y de haber accedido a la biopsia. A mi edad las células se reproducen rapidísimo y eso juega en contra. Así que sólo pensar en la posibilidad de dejarlo pasar y tener una revisión en un año, no me dejaba otra opción que agradecer al destino el camino que había elegido para mí… ¿Dónde estaría el cáncer un año después en una chica de 26 años?

Y se acabaron las lágrimas de verdad. El día cero había pasado; comenzaba el día uno y tenía que empezar a luchar. Recuerdo esos días como un caos de médicos, pruebas, llamadas… Hasta el 30 de octubre, que me citaron para la operación. Estaba relativamente tranquila, ya que me dijeron que no necesitaría mastectomía, lo cual me ayudó a mantenerme tranquila y optimista. Me quitarían el tumor y analizarían el ganglio centinela.

Así que el lunes 29 de octubre, a las ocho de la tarde, ingresaba en el hospital Río Hortega.

Cómo favorece el pijama del hospital, ¿eh?

Cómo favorece el pijama del hospital, ¿eh?

Te seguiré contando la operación y quiero que un médico experto te explique también qué es el ganglio centinela, porque me consta que todavía hay mujeres que no lo saben, que no se les ha informado. Es una prueba que puede evitar muchísimos problemas, sobre todo, el linfedema.

Antes de despedirme, me gustaría compartir contigo una reflexión. Yo pretendo demostrarte la fuerza de la actitud positiva, porque he comprobado que funciona. Quiero explicarte por qué pienso que no hay enfermedades, si no enfermos. Pero, en ocasiones, me resulta injusto o irreal mi grito de guerra. Esta semana hablar de mi historia se me hace especialmente amargo. Porque hay personas que luchan muchísimo y no consiguen su objetivo. Aunque hay alguien que desde lejos me (nos) está dando una lección inolvidable: la fuerza de la paz interior. Anun está en paz consigo misma, es consciente de lo que la vida le depara, pero ha sido inmensamente feliz, querida y valorada. Y deja una estela maravillosa que por suerte, los que la admiramos, podremos seguir.  Para ella ese era su objetivo y lo ha conseguido. Ha ganado la batalla.

ana


Comentarios recientes

8 comentarios


by Anita

Una vez más un post lleno de sentimiento pero acompañado de fuerza, alegría y actitud positiva!!! Eres lo más Ani

noviembre 7, 2014 @ 11:04 Responder

    by Ana

    ¡¡Gracias Anita!!
    Millones de besos

    noviembre 10, 2014 @ 14:59 Responder

by Ana

Me emociona muchísimo tu historia… tus palabras, se me hace muy duro leerlo porque se me caen las lágrimas y siento como una presión en el pecho y muchas ganas de llorar, quizá porque empatizo mucho y se me cae el alma a los pies con todas las injusticias y sólo pensar en esa palabra que tú normalizas pero que a mi me da el mayor de los pánicos…. si! Soy super aprensiva! 😉

Eres una heroína Belén…tú y todas las personas que están luchando contra la enfermedad

noviembre 7, 2014 @ 11:33 Responder

    by Ana

    Hola Ana. Me emociona mucho tu mensaje, aunque no me gusta mucho el hecho de que te resulte duro y tengas ganas de llorar. Siempre tendremos injusticias a nuestro alrededor, es inevitable, pero tenemos que aprender a sacar el lado positivo a cada una de ellas. Créeme que al principio pensé que era sumamente injusto que esto me hubiese tocado a mi. No me lo merecía. Pero ahora sé que le debo mucho al cáncer, te lo prometo. Ha sido una dura etapa de mi vida con unos momentos maravillosos que recordaré siempre.
    Tú también eres una heroína. ¡Todos podemos serlo!
    Te mando un beso muy fuerte y te espero por aquí, siempre que quieras.

    noviembre 10, 2014 @ 14:55 Responder

by Ana

Perdona Ana! Que te he llamado Belén!! no se por que…lo habré leído en algún post o me lo he inventado…jejeje

noviembre 7, 2014 @ 11:37 Responder

by maria jose

Ana, eres estupenda y muy valiente, con esto ayudas muchisimo a tod@s q han pasado y estan pasando por esta enfermedad . Bss

noviembre 9, 2014 @ 15:45 Responder

    by Ana

    ¡Muchas gracias María José!
    Te mando un beso enorme

    noviembre 10, 2014 @ 14:59 Responder

by Carmen D

Ese horrible camisón! Qué recuerdos me trae! Pasé de no ir jamás al médico a no dejar de pisar el Río Hortega. Es abrumadora la cantidad de información que hay que asimilar. La cantidad de profesionales por los que pasas. Y de repente, todo se calma en la noche víspera de la operación, ya en la habitación del hospital. Es una sensación extraña, porque al terror a la operación se une la confianza ciega en todos los sanitarios. Y de alguna manera, te sientes protegida.

junio 17, 2015 @ 21:26 Responder

 

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Publicado por

Ana

7 nov 2014

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