Sí, has leído bien. FELIZ Día Mundial Contra el Cáncer. Aunque cada vez nos haga más daño. Aunque cada vez nos ponga más a prueba. Vamos a plantarle cara. Vamos a luchar contra él con nuestras mejores armas: valentía, fuerza y muchas, muchas sonrisas. Por los que hemos podido con el enemigo, por los que están en plena batalla y por los que se dejaron el alma en el campo de guerra.

Hoy, 4 de febrero, es un día  de reflexión, compromiso, de esperanza y de recuerdo. Es un día tremendamente emotivo para mí y, supongo, para muchos héroes y heroínas supervivientes. Porque sabemos lo que hemos pasado. Porque, aunque a veces queramos olvidarlo, esa cicatriz se queda marcada de por vida. Pero recuerda una de las primeras frases que compartí contigo en este espacio: “no te avergüences de tus cicatrices, porque son señales vivas de batallas ganadas”. Mostremos nuestras cicatrices como símbolo de lucha y de esperanza. Y hagámoslo también en honor a los que no han podido llegar hasta aquí.

Yo muestro las mías en honor a todos los superhéroes que libramos esta batalla. Comparto con orgullo mis cicatrices y mi grito de guerra contra esta maldita enfermedad. Por todos, aquí o allá, We can be heroes. Déjame rendir un homenaje hoy a Pilar, una mujer que, sin conocerla, fue capaz de inspirarme y transmitirme la mayor de las fuerzas. Una luchadora auténtica, una Jabata (con todo lo que implica ese apodo para mí). Una mujer que creyó en mí, en nuestra causa, y que, a pesar de vivir a más de 400 kilómetros, movilizó a un pueblo entero para ayudarnos a ser un poco más héroes. Solo conocí su voz y sus fotografías, pero bastaron para conquistarme y conseguir levantarme más de una vez para continuar. Tu cuerpo se ha ido pero esa sonrisa, esa esencia, será eterna. Me faltó un abrazo tuyo Pilar, te lo mando hoy desde la distancia.

Así que, por ti, por mí, por ellos, por todos ellos, levántate con la mayor de tus energías. Lucha, sal a la calle, sigue adelante, toma decisiones. Vive, araña cada minuto de la esta vida, no pierdas el tiempo. Sonríe, busca sonrisas ajenas, provócalas, cáusalas. Y, ante todo, sé feliz. Porque, al final, de eso se trata ¿no? De buscar la mayor felicidad.

Yo quiero vivir 
Ya ves, no me quedo en el intento 
No me rindo, no me alejo 
Ya lloré, crucé el infierno y tú. 
Ya ves, me levanto en el deshielo 

Ya sé, la valiente de los miedos
De tu fuerza siempre aprendo
Deja que por ti lo intento yo

ana


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Publicado por

Ana

4 feb 2016

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