¡Hola de nuevo!

Como sabes, el verano pasado financiamos nuestra primera beca de investigación. Un enorme reto que quisimos proponernos y que, gracias al esfuerzo de muchísima gente, conseguimos hacer realidad. Hoy, ocho meses después, puedo contarte algunos avances del maravilloso trabajo que el Dr. Jesús Pérez Losada, director de la investigación, y su equipo están realizando para el Centro de Investigación del Cáncer, de Salamanca. Nuestra beca fue destinada a financiar el salario de Adrián Blanco, un investigador predoctoral. He preferido que sean ellos mismos quienes nos cuenten cómo están avanzando, así podemos conocer su trabajo perfectamente y de primera mano.

Junto a Adrián Blanco (izda.) y Dr. Jesús Pérez Losada (dcha.) en la presentación de la beca de investigación. Fotografía de vadeocio.

Junto a Adrián Blanco (izda.) y Dr. Jesús Pérez Losada (dcha.) en la presentación de la beca de investigación

El trabajo realizado por el beneficiario de la primera beca We Can Be Heroes, Adrián Blanco, durante estos primeros ocho meses ha servido para progresar en diversos proyectos de investigación en desarrollo en el laboratorio de Jesús Pérez Losada. El objetivo global de la investigación nuestro grupo consiste en identificar y comprender qué factores determinan la diferente susceptibilidad al desarrollo de cáncer de mama y la diferente evolución clínica de pacientes que aparentemente tienen la misma enfermedad. Con este objetivo común en el horizonte, actualmente estamos trabajando en tres líneas principales de investigación:

1. Estudio de los mecanismos responsables del efecto protector del embarazo frente al cáncer de mama y desarrollo de estrategias preventivas basadas en estos mecanismos. Es conocido que un primer embarazo a término a edades tempranas determina un descenso en el riesgo a desarrollar cáncer de mama durante el resto de la vida de la mujer. Este efecto protector se ve incrementado por cada embarazo adicional y, de forma más modesta, por la lactancia.

Por otra parte, a pesar de lo mucho que ha avanzado la medicina en materia de prevención y diagnóstico precoz, actualmente las únicas estrategias disponibles para disminuir el riesgo de cáncer de mama son el tratamiento prolongado con antiestrógenos, y la cirugía preventiva. Estas intervenciones tienen un fuerte impacto sobre el bienestar físico y emocional de las mujeres y, por ello, sólo están indicadas en aquellos casos en los que existe un alto riesgo de desarrollar la enfermedad (el caso de Angelina Jolie ha dado visibilidad a esta problemática recientemente). De esta manera, existe la necesidad de nuevas estrategias preventivas menos agresivas que puedan aplicarse a las mujeres con alto riesgo e, idealmente, a la población general para reducir la incidencia de una enfermedad que ya afecta a lo largo de la vida a una de cada 8 mujeres en los países desarrollados y que, debido al envejecimiento de la población, se espera que afecte a todavía más mujeres en el futuro.

En el laboratorio trabajamos con un modelo de ratón de cáncer de mama en el que se conserva el efecto protector del embarazo descrito en humanos para estudiar los mecanismos implicados en este proceso. Uno de estos mecanismos es la involución que ocurre en la mama al finalizar la lactancia durante la cual se produce la muerte celular de numerosas células epiteliales y la remodelación del tejido hasta un estado similar al anterior al embarazo. Hemos observado que fármacos que potencian este proceso de involución aumentan el efecto protector inducido por el embarazo en este modelo de ratón. Algunos resultados del laboratorio sugieren incluso que estos fármacos podrían reducir el riesgo a cáncer de mama en ausencia de embarazo y lactancia previos. Durante estos últimos meses hemos refinado el modelo de ratón para que las células que originarán los tumores sean trazables gracias a un marcador fluorescente, lo cual nos permitirá próximamente estudiar cambios específicos inducidos por el embarazo, la involución y estos fármacos sobre las células de origen del tumor. Además, estamos realizando estudios para validar si, como esperamos, la potenciación farmacológica de la involución sería aplicable a otros modelos de ratón de cáncer de mama.

2. Relación entre envejecimiento, estrés oxidativo y cáncer de mama. El factor epidemiológico más importante para el desarrollo de cáncer de mama es la edad. Además, se ha observado que el comportamiento del cáncer de mama es diferente en distintos grupos de edad. Estas asociaciones sugieren que existen mecanismos comunes entre el cáncer de mama y el envejecimiento, y uno de los mecanismos que más se ha implicado con ambos procesos es el estrés oxidativo. En trabajos anteriores del laboratorio hemos aplicado estrategias de biología de sistemas para explicar la susceptibilidad y el comportamiento clínico del cáncer de mama de una población de ratones con heterogeneidad genética, que reproduce, de manera simplificada, la complejidad genética de las poblaciones humanas. En nuestro último trabajo, que está actualmente en proceso de publicación, hemos analizado diferentes parámetros relacionados con el estrés oxidativo en este modelo de cáncer de mama con heterogeneidad genética, y hemos utilizado la información recogida por estos parámetros para generar un modelo de edad biológica relacionada con el estrés oxidativo. Gracias a este modelo, podemos determinar qué ratones son biológicamente más viejos o más jóvenes que otros ratones con la misma edad cronológica real. Curiosamente, observamos que aquellos individuos biológicamente más viejos de lo que les correspondería para su edad desarrollaron un cáncer de mama más agresivo que aquellos animales biológicamente más jóvenes, los cuales fueron más resistentes a padecer la enfermedad, y, cuando lo hicieron, presentaron una forma más benigna de la misma.

3. Cardiotoxicidad inducida por antraciclinas. Las antraciclinas son un grupo de fármacos ampliamente utilizados en la quimioterapia de varios tipos de tumores, entre ellos el cáncer de mama. Uno de los efectos adversos más frecuentes y que puede limitar el tratamiento es la toxicidad cardíaca. Esta toxicidad no aparece siempre y, cuando lo hace, puede presentar muy distinto grado, lo cual sugiere que existen múltiples factores genéticos que contribuyen a estas diferencias entre individuos. En el laboratorio, hemos observado que el daño producido por el tratamiento con doxorrubicina, un fármaco de esta familia, es diferente entre distintos ratones de una población genéticamente heterogénea, reproduciendo lo que ocurre con las poblaciones humanas. Gracias a este modelo hemos identificado algunas regiones del genoma que podrían contener determinantes genéticos de la susceptibilidad a la cardiotoxicidad inducida por doxorrubicina, y estamos desarrollando modelos multivariantes que integren información recogida por distintos marcadores genéticos y moleculares para explicar, e idealmente predecir, este efecto tóxico.

Te seguiremos contando avances de este importante estudio del que nos sentimos muy orgullosos. Gracias inmensas a todo el equipo del CIC, en especial a Jesús, Adrián, Mamen y Almudena, por ser como sois y hacer de este mundo un lugar mejor.

ana


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Publicado por

Ana

15 mar 2018

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