La fuerza de una barra de labios

publicado el 19 dic 2014 por Ana en Ana BLOG: WE CAN con 0 comentarios

Hace dos de semanas te decía que una simple barra de labios daba para un post entero. Y aquí lo tienes.

Perder el pelo es difícil. Aunque para mí fuese un episodio llevadero (y hasta divertido) que viví junto a una de mis mejores amigas, el hecho en sí es duro, no te lo voy a negar. Te miras al espejo y ya no te ves igual. De repente eres calva. En mi caso además, le cogí muchísima manía a la peluca (o la rata, el mocho o el bicho…), por lo que sólo me la ponía lo imprescindible, por trabajo y poco más. El resto del tiempo me ponía pañuelo. Mi pañuelo era mi capa de superhéroe.

Como mujer presumida que soy y he sido siempre, no podía permitirme verme mal. Para mí es vital sentirme bien, sentirme guapa y sentirme mujer. El caso es que yo, antes del cáncer, apenas me maquillaba los labios con colores fuertes. Lo hacía días contados. Pero un día en casa, leyendo una revista, vi una foto de una chica con el pelo cortísimo y los labios rojos y me dije: esto favorece… ¡vamos a probar!

Desde ese momento, el pintalabios fue mi escudo. Me protegía y me aportaba seguridad en mí misma. Hacía que me sintiera sana.

usps07sta014m500

También los héroes necesitan escudos.

Cuando tienes cáncer, te enfrentas a un deterioro importante de tu aspecto físico. Es una batalla paralela. Pierdes el pelo por momentos, al principio lo tienes rapado y es hasta gracioso, pero yo terminé quedándome bastante calva. También pierdes las pestañas y las cejas, lo que para mí fue la peor parte. Además, el tratamiento te hincha, te transforma la cara y el cuerpo. En definitiva, es evidente que no es el mejor momento para sentirte la mujer más guapa de este mundo. Uno: Vale, lo acepto. Dos: Ana, nada de victimismos. Tres: voy a intentar sentirme bien.

Sentirme bien conmigo misma. Lo mejor posible al menos. Yo decidí empezar a maquillarme los labios siempre que salía con pañuelo. Me gustaba destacar esa parte de mi cara, era una manera de explotar mi parte más sana y normal.  Esa sensación de autoconfianza y seguridad que me salvaba de la incertidumbre de cómo verían los demás mi nueva imagen.

DSC_1916111

Era la reina de los “selfies” con morritos. Eva se marchó a vivir fuera al poco tiempo, y yo le mandaba fotos cada dos por tres para que viera mi evolución. A la derecha, mi amiga Ale y yo en plena quimio el día que revolucionamos el hospital con nuestras risas

Y es que en ese momento me preocupaba mucho que los demás también me vieran bien, insisto, al menos lo mejor posible. Nunca me ha gustado la compasión, pero cuando tienes cáncer con 27 años, es inevitable que la gente te compadezca. Tu parte de héroe tiene que luchar por trasformar un “pobre, qué malita estás”, por un “mira qué guapa estás, ¡cualquiera diría que tienes cáncer!” (Te prometo que me han dicho eso, y me encantaba). De aquí viene uno de los gritos de guerra de We can be heroes: Píntate los labios y sal a la calle, que puedes encontrar en una de las tarjetas de Navidad. No tengas miedo a salir a la calle, a encontrarte con gente, a mostrar tu debilidad. Al contrario: sal, que te vean, demuestra tu fuerza, ayúdate de tus escudos para encarar encuentros y conversaciones con seguridad y así poder transformar cualquier comentario en positivo.

 

IMG_3541

Yo también pienso que las peleas se combaten con besos :-) #NiUnDíaSinMúsica

 

Te deseo una bonita Navidad. Disfruta de tu gente, llama a tus amigos y a tu familia, diviértete, sal y ¡píntate los labios!

ana

 


Comentarios recientes

0 comentarios

 

Deja un comentario

Publicado por

Ana

19 dic 2014

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.