Lecciones aprendidas

publicado el 14 nov 2014 por Ana en Ana BLOG: WE CAN con 5 comentarios

A veces la vida quiere darte una lección, aunque creas que no la necesitas. Y a veces, esa lección llega en forma de cáncer. Así me lo tomo yo al menos. La vida quiso que parase, que redujese el ritmo frenético en el que nos vemos envueltos con la rutina, y que aprendiese una lección.

No ha sido una sola, por suerte han sido muchas las lecciones aprendidas, pero la mejor de todas ha sido el tener por fin la certeza de lo feliz y afortunada que soy. Antes del cáncer era feliz, pero no tanto como lo soy ahora, te lo prometo. Lo que me hace sentir más afortunada es el cariño de mi gente, el sentirme arropada y saber que están ahí, que no estoy sola. Sentir que la gente me quiere y me ven como una valiente luchadora. Cariño: ese ha sido mi mejor arma. Y como de eso he tenido todo lo que he querido y más, ganar la batalla ha sido mucho más fácil. ¡Creo que he batido el récord de mimos del mundo entero!

El día de la operación, recuerdo perfectamente que un poco antes de las ocho de la mañana me llevaban al quirófano y no había visto a mi familia (nos habían dicho que sería algo más tarde). Confieso que me dio un pequeño ataque de angustia (o grande según se vea, llantos incluidos) hasta que, a las puertas, me dijeron que mis padres estaban fuera. Dejaron pasar a mi padre, me dijo que mi madre y mis amigas estaban allí y me dio un beso tranquilizador. Tanto que creo que ahí me quedé dormida y no con la anestesia.

La operación salió bien. Bueno a medias. Porque por primera vez se estropeó la máquina que analizaba el ganglio centinela. Así que tuvimos que esperar un día para saber el resultado. Por suerte, fue negativo. Belén es médico nuclear, ella me hizo esa prueba de la que quiero que te hable. No hay nadie mejor para contártelo con detalle. Qué suerte tenerla en la familia, ¿Qué hubiera hecho yo sin ella?

Me hago la pregunta de qué hubiera hecho sin Belén y sus conocimientos en medicina porque si hay algo cierto es que cuando te enfrentas a un cáncer, te enfrentas también a un bombardeo de información por parte de la gente. Todos quieren opinar, con su mejor intención por supuesto, pero hay que tener claro que cada cáncer es distinto. Sólo tienes que hacer caso y centrarte en lo que te dicen tus médicos. Es vital que confíes en ellos.

El hospital llegó a parecer una sala de fiestas por la cantidad de gente que había (y de flores y de bombones). Reconozco que admití demasiadas visitas, pero es que ¡estaba encantada! Nada más abrir los ojos ya estaba posando para una foto y unas horas después, dando paseos y “cacareando” con todo el mundo.

No es que esté especialmente favorecida en esta foto pero me hace gracia recordarla, ¡fue nada más abrir los ojos!

No es que esté especialmente favorecida en esta foto pero me hace gracia recordarla, ¡fue nada más abrir los ojos!

 

Tarde de paseo y "cacareo" por el hospital

Tarde de paseo y “cacareo” por el hospital

Mis amigos, mientras tanto, habían estado recogiendo mensajes y, cuando me dieron el alta, me encontré mi casa empapelada con un montón de carteles, post-it y fotos con mensajes de cariño y de buen rollo de muchísima gente. Fue increíble.

Feliz viernes héroes y heroínas, ya estoy deseando volver.

 

A ti te doy mi abrigo, pa’ comernos la vida,

y la comparto contigo.

Mis manos se abren pa’ dibujarte un caminito,

que te lleve a alguna parte,

un sitio distinto, un sitio distante,

donde las palabras lleguen 

#NiUnDíaSinMúsica – “Palabras” de La Rana Mariana y D’Callaos


Comentarios recientes

5 comentarios


by Beatriz

Qué bonito lo cuentas y que llena de vida,está tu historia, Ana. Tienes esa luz,de la que no me canso de hablarte,jejeje. La vida te da un toque de atención cuando menos te lo esperas,en mi caso ya sabes…,Si la vida nos da una segunda oportunidad,por qué no cogerla!!!!! Lo que deseas,tarde o temprano,llegará. Tu sonrisa,se heló en algún momento de tu enfermedad,y volvió a resurgir,y a brillar con más fuerza que nunca. Grácias a los que te arroparon,y te dieron su cariño;no los conozco,pero se lo agradezco. We can be heroes!!!!!!!

noviembre 14, 2014 @ 12:07 Responder

    by Ana

    Bea!! Que soy muy llorica y se me escapan las lágrimas leyéndote!! Un millón de gracias por tu apoyo, eres especial, ya te lo he dicho, tienes que brillar con luz propia! Agradezco también a la enfermedad que me haya acercado a gente nueva, como tú, gente que con un mensaje o un beso cariñoso en una tienda, me ha arropado también.
    Tenemos pendiente una cena, ¡tengo hambre! 😉
    Un beso enorme y gracias infinitas.

    noviembre 14, 2014 @ 12:14 Responder

by Loreto

Querida Ana:
Alguien, a quien admiro escribió que “La vida es lo que uno recuerda y como lo recuerda para contarlo” y así lo haces tú.
Y aunque coincido contigo en que la vida nos anda dando lecciones todo el tiempo, creo que algunas, como la tuya, se las podía ahorrar.
Aunque ahora dices que “eres más feliz”, me consta que ha sido una prueba dolorosísima para ti y para los que has tenido a tu lado.
Yo no he sido una de esas personas y nada puedo haber aprendido, pero quiero con toda mi alma a tu madre y no sé qué lección ha podido asimilar de esto, salvo que hay situaciones que nos sobrepasan y que a veces es imposible superar las lecciones que nos quiere dar la vida.
Pero ésta si me la ha enseñado, porque la he escuchado decir: “no he sabido estar a la altura” y he entendido que sus palabras eran las de una valiente, las de una heroína, como tú (de tal palo). Las de una madre que sabe que no es perfecta, pero es sincera. Las de una persona que sabe quedarse en tercer plano, porque no puede y no quiere “estropear” la foto.
Las de una madre, tu madre, que sabe estar ahí, cuando de verdad te puede ayudar y que se difumina y sufre sola, cuando no sabe “estar a la altura”.
Como escribiste “toda la bondad de mi madre es equivalente a su fragilidad” y esta es la lección que me ha enseñado: que saber reconocer nuestros límites, es lo más difícil y que en ocasiones es lo que nos convierte en héroes.
Te sigo, te quiero y te admiro.
Loreto

noviembre 18, 2014 @ 13:41 Responder

    by Ana

    Hola Loreto. Tengo poco más que añadir a tus palabras. Conozco perfectamente la bondad y la heroicidad de mi madre, ella es maravillosa. No lo creerás, pero te aseguro que para mí no ha sido una prueba dolorosísima en absoluto, he vivido situaciones verdaderamente dolorosas, el cáncer no ha sido la peor. Esto ha sido una anécdota para mí, que me ha enseñado muchas cosas, entre otras, que la actitud positiva es vital y que se contagia. Y, además, que es una de las mejores armas para ganar esta batalla.
    No me gusta que diga “no he estado a la altura”. Estuvo a la altura de una madre que muere y mata por sus hijos, que sufre como nadie que no es madre puede entender. Por suerte, con el tiempo ella también ha ganado su batalla.
    Gracias por estar a su lado.
    Un beso Loreto.

    noviembre 19, 2014 @ 09:34 Responder

      by Loreto

      Querida Ana:
      Estamos de acuerdo, tampoco me gustó que lo dijera y por eso te escribí.
      Todo esto: tú forma de afrontar el cáncer y como lo estás contando en este blog, no sólo es un ejemplo, que puede “contagiar” tu positivismo a muchos, (tengan o no esta enfermedad) sino que “te acerca”, incluso a los que te conocemos y admiramos tu sonrisa y a los que ya están cerca de ti, librando otras batallas.
      A mí me enseña y lo que he aprendido hoy, es la suerte que tengo de conocer heroínas, como tu madre y como tú.
      Gracias a ti
      Loreto.

      noviembre 20, 2014 @ 12:59 Responder

 

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Publicado por

Ana

14 nov 2014

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