Papá, mamá: es cáncer.

publicado el 31 oct 2014 por Ana en Ana BLOG: WE CAN con 5 comentarios

¡Hola de nuevo!

Ya tenía ganas de volver a encontrarme contigo por aquí. Hoy empiezo el blog pidiéndote un favor: dale al play y escucha esta canción de Vega mientras lees el post. Es una canción que me encanta con una letra muy a propósito y me gustaría que, escuchándola, puedas estar más cerca de mí.

#NiUnDíaSinMúsica

 

Nos habíamos quedado en el momento del diagnóstico… Hablábamos del miedo recurrente a llamar a la enfermedad por su nombre: Cáncer.  Es muy duro tener delante a una persona y decirle “tienes cáncer”, no tiene que ser así tampoco. Creo que la psicología -y la delicadeza- de los médicos a la hora de dar un diagnóstico como éste es importantísima, por suerte los míos la tuvieron. Pero también pienso que esto es una espiral sin salida, si no empezamos a normalizar la palabra y a hablar de la enfermedad sin tapujos, no conseguiremos afrontarlo como es debido, porque nunca conseguiremos conocer a fondo a nuestro enemigo.

Los días siguientes al diagnóstico fueron… extraños. Me dedico a la comunicación y me apasiona mi trabajo, pero contar a tu familia, a tu gente, a tus compañeros de trabajo, que tienes cáncer, es una situación francamente complicada y alejada de cualquier “comunicación de crisis” que se pueda manejar a nivel profesional. Aquí es donde, por primera vez, tuve que sacar a la luz mi parte de heroína, para poder transmitir la noticia con toda la calma, entereza y positivismo posibles.

Mis padres esperaban mi llamada, ansiosos imagino. A mi padre se lo confirmé por teléfono y me fui directa a verle. Recordaré siempre su cara. Ojos llorosos, inaudito en él, pero con una media sonrisa reconfortante y llena de fuerza, como el abrazo que me dio. Mi padre ha sido una figura trascendental en mi enfermedad, se merece un post aparte (o incluso un blog entero). Mi padre es mi “jabato”, te hablaba de él el primer día. En mitad de mi tratamiento, le detectaron un cáncer terminal, aunque el diagnóstico resultó erróneo. En cambio, padece una enfermedad pulmonar con pocas perspectivas de curación, que nos ha hecho sufrir mucho, pero que también nos ha enseñado el poder de la actitud positiva, del coraje y de la fuerza de uno mismo.

La foto es de hace algunos años, pero me encanta.

La foto es de hace algunos años, pero me encanta

Mi madre fue la siguiente. Ella es la persona más bondadosa que conozco. Es un ángel caído del cielo. Nunca he visto a una persona tan entregada, cariñosa y generosa. No tendría espacio suficiente para agradecerle todo lo que ha hecho por mí a lo largo de su vida. No puedo estar más orgullosa de la educación que he recibido, de los valores que me ha enseñado. Hace poco una persona me decía que el cáncer no le había hecho ver lo importante de la vida, porque ya lo sabía. Eso es exactamente lo que yo pienso. Mi familia me ha hecho ver desde pequeña qué es importante y qué no. Pero toda la bondad de mi madre es equivalente a su fragilidad. Para ella, mi enfermedad fue un durísimo golpe que no supo afrontar.

El tercero fue mi hermano mayor. Aunque en ese momento estaba en shock, supo transmitirme calma y sosiego, recuerdo que sus palabras me ayudaron muchísimo. Mi hermano es un ejemplo para mí en todos los aspectos. Algo que le caracteriza es, sin duda, su sentido del humor. Él ha sido el artífice, entre otras cosas, de la fiesta de pelucas en la que se convirtió mi casa esas navidades, o de los “caprichos oncológicos” porque “la niña tiene cáncer” (Me traía regalitos cada dos por tres). Jajaja ¡Me muero de risa recordando sus perlas!

Mi hermano, mi madre y yo.

Mi hermano, mi madre y yo

Mis amigas también esperaban mi llamada. Se lo conté y en menos de media hora estábamos achuchándonos y llorando juntas. ¡Qué haría sin vosotras! Os lo he dicho muchas veces, pero nunca serán suficientes: gracias por existir. Las irás conociendo 😉

El mismo día, mi jefe me estaba esperando en la oficina para planificar la semana, así que fui al trabajo, me senté en su despacho, y se lo planté tal cual: “Tengo cáncer”. Ni siquiera yo era consciente de lo que le estaba diciendo, no habían pasado ni tres horas, todavía no lo había asimilado, quizás por eso me resultó tan fácil decirlo así. No sé ni cómo fue capaz de articular palabra pero, muy sereno, también me transmitió mucha calma. Mi empresa es otro de los mejores apoyos que he tenido, me dieron facilidades para que pudiera seguir trabajando, que es lo que quería hacer. Esto ha hecho que mi compromiso se refuerce aún más, pues parte de mi motivación es devolver lo que han hecho por mí.

Y así, poco a poco, tuve que ir contándoselo a la gente. Unos lloraban, otros enmudecían, otros trivializaban… Ha habido de todo. ¿Lo más destacable? El cariño que he recibido. Ha sido espectacular, en serio. Por eso recuerdo mi enfermedad con alegría, porque me encanta sentirme arropada y querida, y así fue como me sentía cada día. También lo siento ahora, por supuesto, pero la gente en un momento así se vuelca. Lo que más me gusta es saber quién está a tu lado y quién no. Por suerte, la gran mayoría está y lo demuestra con creces y ahora sé que estarán siempre en mi vida. También he perdido gente en el camino, pero entiendo que si ahora no están, es porque no tienen que estarlo, aunque duela y aunque su recuerdo esté vivo.

Seguimos pronto en nuestro rincón zen. Gracias por seguir acompañándome.

ana


Comentarios recientes

5 comentarios


by belen

Espectacular tu capacidad de comunicación! No dejas de sorprenderme heroina!

octubre 31, 2014 @ 10:57 Responder

by laura

hola me haces llorar de alegría xq estoy en pleno tratamiento de quimio x un cáncer de mama y estoy sintiendo y viviendo todo lo q cuentas un beso ana

octubre 31, 2014 @ 19:12 Responder

    by Ana

    Laura, te mando un beso enorme y toda la fuerza del mundo campeona! Gracias por tu comentario, me emociona mucho que personas desconocidas que están pasando por lo mismo me escribáis y, sobre todo, que os guste lo que comparto. Te espero por aquí siempre que quieras.

    noviembre 2, 2014 @ 12:18 Responder

by Carmen D

Lo has descrito perfectamente. La noticia bomba te sume en un estado de shock. A mí me costó horrores hacer la primera llamada y decir en voz alta algo tan fuerte: “tengo cáncer”. No te reconoces en esas palabras. No, no puedo ser yo. Mi enfermedad más grave es ese maldito catarro que me cojo cada año con los aires acondicionados. En mi caso fue todo tan rápido que a muchos amigos se lo conté una vez operada. A una amiga se lo conté cuando echó a correr en un semáforo en rojo. Cuando la alcancé, le dije “es que no puedo correr”. Me preguntó “te has hecho un esguince?”. Le contesté “no, me han operado de cáncer de mama”. Se quedó muda. Semanas después, viendo mi rapidísima recuperación, me dijo ” he conocido esguinces más largos”. Cuando le pierdes el miedo a la palabra, has ganado media batalla. También tus seres queridos tienen que lucharía.

junio 14, 2015 @ 22:35 Responder

    by Ana

    Es tal cual lo describes Carmen. Tal cual. Y no creo en nada más que en tu penúltima frase: “cuando le pierdes el miedo a la palabra cáncer, has ganado media batalla”. Te invito, si algún día te apetece, a compartir un trocito de tu historia de heroína en esta página. Además de mi experiencia, también quiero que el blog sea el altavoz de otras mujeres y otros hombres que tienen que pasar por esto. Las experiencias personales, en ocasiones, son las que más ayudan a otros pacientes. Así que, de verdad, si algún día quieres, puedes enviarme tu historia a ana@wecanbeheroes.es y la publicaré encantadísima aquí: http://www.wecanbeheroes.es/category/of-course-we-can/superheroes/
    Un beso enorme!

    junio 16, 2015 @ 07:56 Responder

 

Deja un comentario

Publicado por

Ana

31 oct 2014

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.