Reúne a tu ejército

publicado el 20 nov 2014 por Ana en Ana BLOG: WE CAN con 3 comentarios

En toda batalla hay un mal que combatir. El enemigo está ahí fuera, hay que armarse y reunir a tu ejército. Y hay algo clave en esto: elegir a quiénes te acompañan en la lucha. Es importante saber distinguir quién suma y quién resta. Hay que vencer al cáncer, pero paso a paso.

Te voy a poner dos ejemplos de mi propia historia. Para que te hagas una idea de a qué me refiero con las personas que suman y las que restan.

Entre el día del diagnóstico –día cero– y el de la operación, pasaron dos semanas de altibajos constantes, de dudas, de frustraciones, de pesares y de miedos. Dos semanas de fragilidad. Alguien me recomendó con mucho empeño que visitase un psicólogo. Y así lo hice. Víctima de la incertidumbre y también de la esperanza de encontrar una explicación a lo que estaba pasando, accedí finalmente a hablar con una psicóloga.

Del mismo modo que hice con mi jefe, hice con ella. Me planté delante de su mesa y le dije: “Tengo cáncer de mama. Me lo han diagnosticado hace unos días y no sé muy bien qué hago aquí ni lo que se me viene encima”. Lo mío fue mala suerte, estoy segura. En lugar de animarme, de motivarme, de hacerme ver lo importante de luchar, se compadeció de mi. Me miraba muerta de pena. Me marcó tanto esa forma de tratarme que creo que no olvidaré su mirada en la vida. Y yo pensé que se acababa el mundo, que no iba a salir de esa. Incluso le decía que yo quería ir a por todas, que había hablado con mi empresa para seguir trabajando, que no quería dejarlo. ¿Su respuesta? “Ana, tienes que asumirlo cuanto antes, vas a tener que coger la baja, estás enferma y no puedes trabajar como si nada”.

Esto no suma.

Salí de allí absolutamente horrorizada, lloraba desconsolada, temblaba. Recuerdo cómo llovía aquel día. Estaba hundida. No sé cuándo me repuse de esa situación. Pero sí sé que esa misma noche, hablando con mis padres me tranquilicé y, día a día, fui comprobando que ella no tenía razón.

Pero también existen situaciones contrarias. ¿Sabes qué fue lo primero que me dijo el oncólogo cuando me vio, después de la operación?

  • Hola Ana, ¿sabes por qué estás aquí?
  • Sí doctor, porque tengo cáncer de mama.
  • Estás equivocada, TENÍAS cáncer de mama, ya no lo tienes. Ahora vamos a prevenir.

Esto sí suma.

 

Distingue quién suma y quién resta

Pueden tener buena intención, pero no todas las personas te pueden ayudar. Algunas, sin querer, restan

 

Desarrolla tu atención selectiva

Reconozco que en mitad del tratamiento no tenía la misma capacidad de selección que tengo ahora. Estaba en una situación vulnerable en la que, ante cualquier conversación pesimista, corría el riesgo de verme afectada. Me he encontrado con más situaciones difíciles, circunstancias que te desequilibran y te hacen dudar. Si hay un lugar clave y altamente peligroso, ese es el hospital de día, donde se pone la quimio y compartes espacio con otros pacientes. Allí te puedes encontrar a la persona más fuerte del mundo, pero también a la más negativa. Acércate a la que te contagie energía positiva. Pero desenfunda tus armas para saber detectar a las que no suman y escapa de ellas. En ocasiones es doloroso alejar a ciertas personas o aprender a no escucharlas, pero hazme caso: tienes que tener una atención selectiva.

Que nunca nadie te haga dudar de tu fuerza. No sabes dónde están tus límites. Te sorprendería comprobar hasta dónde eres capaz de llegar. No confíes en experiencias aparentemente similares; siempre hay puntos en común, pero también muchas diferencias. Vive tu experiencia día a día y verás cómo todo pasa más rápido y mejor. Márcate metas a corto plazo, así lo hacía yo. Siguiente objetivo: la operación; siguiente: la primera visita al oncólogo, la primera quimio, la pérdida del pelo… Poco a poco. Paso a paso.

 

No quiero decir que haya que mirar para otro lado. Que haya que olvidar que el cáncer está ahí. Que no hay problemas en tu vida y que es una comedia, como la letra del #NiUnDíaSinMúsica de este viernes. La actitud positiva no es infalible, pero seguro que te ayuda en la lucha.

ana


Comentarios recientes

3 comentarios


by Cesar

No puedo estar más de acuerdo contigo.
Todo es una lucha continua, y yo quiero rodearme de los “+”, y obviar a los “-“. Me apunto a formar parte de tu “+”. 😉
Un abrazo.

noviembre 21, 2014 @ 13:28 Responder

    by Ana

    César, no te imaginas la alegría y satisfacción que siento cuando me encuentro con personas como tú, sois un regalo. Muchísimas gracias por tu ayuda y por tu implicación. Esto ya no es sumar, es multiplicar 😉
    Un beso.

    noviembre 22, 2014 @ 09:59 Responder

by nacho

La gran trampa del sicologo es la confusion de su propio punto de vista con el hecho mental en la que él está haciendo su informe.
gran aportación Ana, lo que te sucedió en esa primera consulta tiene un nombre, “LA FALACIA DEL SICOLOGO” William James.
suerte que aún, no sabiendo, quizas, ahora lo que te quiero decir, tu siquismo fue lo suficientemente maduro como para inconscientemente saber que esas personas que se permiten aconsejar sin conocerte, sin haberte escuchado mas de una hora, pueden y a veces lo consiguen, que haya gente, que en lugar de sumar, resten. NACHO
ANIMO.

abril 9, 2015 @ 19:33 Responder

 

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Publicado por

Ana

20 nov 2014

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