Sé tú misma

publicado el 13 feb 2015 por Ana en Ana BLOG: WE CAN con 2 comentarios

¿Te has fijado en el elemento visual que identifica a We can be heroes? Es una mujer atándose un pañuelo. Es un gesto muy ilustrativo y absolutamente significativo e importante para mí. Es un gesto valiente para afrontar la enfermedad. Igual que lo es ponerte una peluca. Da igual el arma que utilices, lo importante es sentirte bien, sentirte tú misma.

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Yo siempre odié la peluca. Desde el primer día, ¿te acuerdas? Además de ser incómoda, de picar, de dar calor… Me hacía sentir extraña, diferente, no era yo. Me daba igual llevar esa peluca que imitaba mi pelo que la larga, pelirroja y rizada que quería que me pusiera mi amiga Ale. Me sentía igual de disfrazada. Así que la mayor parte del tiempo no me la ponía. Con lo presumida que yo he sido y lo que me gustaba mi pelo, al final estaba mucho más a gusto con pañuelo. Me resultó más sencillo aceptar que había perdido el pelo que ponerme uno “de pega”.

Si hay algo que nunca me ha gustado es dar pena. La compasión no va conmigo. Nunca he escondido mi enfermedad, pero tampoco he permitido que me viesen débil o descuidada. Ni siquiera cansada o afectada, más allá de mi familia y amigos cercanos. Y quizás por eso me ponía la peluca. Me la ponía sólo para ir a trabajar y con algún compromiso. Gracias a las facilidades que me dio mi empresa, pude trabajar desde casa durante el tratamiento y sólo iba una vez a la semana, con lo que me evitaba conducir (trabajo a 35 kilómetros de distancia). Así que el resto del tiempo iba con pañuelo. Como era invierno, también usaba sombreros. Porque ¡no te haces una idea del frío que se pasa cuando de repente eres calva! Parece mentira que el pelo pueda dar tanto calor, ¡con lo fino que yo lo tenía!

La peluca nos ha dado grandes momentos a mis amigas y a mí. Nos hemos reído mucho. Claro que, ahora que lo pienso, ¿hay algo de lo que no nos hayamos reído en todo el proceso? Se reían porque la trataba fatal, era mi “fregona”, mi “mocho”. La dejaba en cualquier sitio, la arrugaba… Le tenía tanta manía que me daba igual cómo tratarla. Y, por supuesto, en cuanto salía del trabajo o en cuanto podía, me la quitaba. Siempre llevaba un pañuelo en el bolso.

Esta foto es del primer día que fui a trabajar con ella. Mis amigas me preguntaron “¿Qué tal con la peluca?” Les mandé esta foto y les dije: “Así de bien :-D"

Esta foto es del primer día que fui a trabajar con ella. Mis amigas me preguntaron “¿Qué tal con la peluca?” Les mandé esta foto y les dije: “Así de bien :-D”

Por eso me reía tanto cuando Patricia, superheroína, me contaba al principio las historias de su peluca y cómo la ponía sobre un balón deshinchado “para que no se espachurrara”. Seguro que cada una tenemos mil y una historias divertidas con las dichosas pelucas.

En definitiva, yo era más feliz calva o con mi pañuelo. Es muy importante que te sientas bien contigo misma y que normalices la situación. Cuanto mejor lo aceptes tú misma, mejor lo aceptarán los demás. Mi consejo es no dramatizar nunca, y mucho menos con las cosas que no son realmente graves. Eres calva ¿y qué? Sabemos que es temporal y sabemos que no es lo más importante. Lo importante es ser valiente, ser fuerte y luchar para curarte. Ese es el verdadero objetivo que no hay que perder de vista: curarte, salir de ahí. Si te sientes mejor, ponte la peluca. Y si no, sal con tu pañuelo. Pero siéntete guapa, siéntete mujer.

También me he divertido mucho con los pañuelos y ¡hemos aprendido mil formas de ponérnoslo!

También me he divertido mucho con los pañuelos y ¡hemos aprendido mil formas de ponérnoslo!

Esto es de las cosas que guardo que más me gustan. ¡Así era mi avatar cuando jugaba con la Wii! La puse un poco gordita, bien maquillada y absolutamente calva, ¡éramos clones! :-D

Esto es de las cosas que guardo que más me gustan. ¡Así era mi avatar cuando jugaba con la Wii! La puse un poco gordita, bien maquillada y absolutamente calva, ¡éramos clones! :-D

Esto es de las cosas que guardo que más me gustan. ¡Así era mi avatar cuando jugaba con la Wii! La puse un poco gordita, bien maquillada y absolutamente calva, ¡éramos clones! 😀

Ríe, baila, vive tu vida. Sé tú misma. Sé feliz.
#NiUnDíaSinMúsica :-)

ana


Comentarios recientes

2 comentarios


by Patricia

Me “pegaron” la peluca en el mes de enero, muy guay, “casi igual que mi pelo” de color, de textura, vale.
En marzo fui a Barcelona, coincidió que hizo calor, pero mucho. Mi cabeza empezó a sudar, entre el olor del pegamento, la “cabezozobia”, la peluca empezó a resbalarse hacia un lado y hacia atrás. ?te imaginas que mona estaba?
Me vi reflejada en un escaparate y me partí de risa, estaba con mi compa y le dije : espera que me voy a comprar un pañuelo y después te invito a una cerveza( yo sin alcohol). Desde ese momento no me la volví a poner nada mas que en contadas ocasiones. La pobre….

febrero 13, 2015 @ 13:39 Responder

    by Ana

    Jajajaja a mí me pasó lo mismo Patricia! Recuerdo perfectamente uno de los primeros días con la peluca comiendo con mi padre y unos amigos suyos que yo acababa de conocer, con un hijo adolescente. Iba con la peluca y me entró un ataque de pánico horrible. No paraba de pensar que se me estaba cayendo, que se movía y mi cabeza empezó a sudar, ¡se me saltaban hasta las lágrimas!
    La verdad es que ahora me parto de risa, pero qué mal lo pasé. Desde ese día, decidí no volver a sufrir así. Así que me la ponía lo justo.
    ¡Cómo me gusta intercambiar historietas del mocho contigo, Patricia! :-)

    febrero 13, 2015 @ 14:40 Responder

 

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Publicado por

Ana

13 feb 2015

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