“Tranquila, que no es nada…”

publicado el 24 oct 2014 por Ana en Ana BLOG: WE CAN con 7 comentarios

¡Hola a todos!

Aquí estoy, de nuevo en nuestro rincón zen. Sólo hace una semana que existe y ya me siento como en casa en él. Es una sensación extraña y muy bonita a la vez. Hoy sí es el día de empezar a contarte mi historia. Mi historia es una más. Una de las más de 26.000 que cada año se diagnostican en España. Pero muchas veces, ser uno más puede servir a otras personas que viven la misma situación o incluso otra distinta. Quiero que sepas todo lo que he vivido, ¿me acompañas?

Casi cinco meses fueron los que estuve creyendo que el bulto que tenía en el pecho izquierdo “no era nada”. Desde junio hasta el 15 de octubre. Bueno, hubo un día de agosto que tuve mis dudas y pataleé un poco. Pero al día siguiente se me había olvidado. Desde que se lo conté a mi médico de cabecera, Pilar, que es un regalo del cielo, hasta que conseguimos una cita en el ginecólogo, pasaron casi tres meses. El ginecólogo me dijo que estuviese tranquila, que “no era nada”, pero que lo íbamos a mirar. Un mes después, el 26 de septiembre, creo recordar, me estaban haciendo una ecografía.

Conciénciate. Acude a tu médico si notas cualquier anomalía en tu cuerpo. Me gusta esta campaña de www.facebook.com/cuidalas

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Nunca he sido aprensiva. En cualquier otro momento de mi vida, me hubiese ido de esa consulta con un “no es nada, un bultito que controlaremos dentro de un año o así”. Y tan pancha hubiese pasado un año, o dos, y vete a saber dónde estaba ese bultito inofensivo para entonces. La casualidad quiso que, días antes, mi padre me contase una historia algo “truculenta” (esta palabra nos encanta a mis amigas y a mi), sobre la hija de un buen amigo suyo. Le habían mirado un bulto, incluso le habían hecho una biopsia y tampoco era nada. Hasta que se lo quiso quitar, aunque no fuese malo, y todos se llevaron las manos a la cabeza.

Así que ahí plantada, viendo cómo esa mujer redactaba mi informe, decidí patalear otro poco. Dos veces en cinco meses, no está mal, ¿no? 😉 Y no sé cómo, conseguí que me pidiese una biopsia. ¿Acaso tenía alguna duda? No lo sé, nunca he querido saberlo. Da igual, lo que importa es que la pidió.

El 4 de octubre me lo pincharon y en 20 días me llamarían para el resultado. No fueron 20, fueron 7. Cuando me llamaron para citarme en patología mamaria, reconozco que me sonó raro, pero esa noche celebraba mi cumpleaños y todo lo demás me daba igual.

 

Mi 27 cumpleaños con mis amigos del colegio

Mi 27 cumpleaños con mis amigos del colegio

 

A los dos días comía con mi padre y su mujer Belén, mi segunda madre y, como quien no quiere la cosa, se lo conté. “¡Por cierto! Me llamaron el jueves para citarme el lunes a primera hora en patología mamaria”. Belén intentó disimular, ella es médico, pero lo consiguió a medias.

A las 9:15 de ese lunes estaba como un clavo en la puerta 365 del hospital. Recuerdo hasta cómo iba vestida. La doctora Martín me recibió, me sentó delante de ella y, con mucha templanza y empatía, me confirmó el diagnóstico. Ella me hablaba de tumor, de malas noticias, de sorpresa por mi juventud… Pero hasta que no pronunció la palabra “quimioterapia”, yo no sabía de qué me estaba hablando. Todavía hay cierto reparo a llamarlo por su nombre y no entiendo por qué. Es cáncer, no hay que disfrazarlo, hay que asumirlo, ¿no te parece?

Lloré mucho ese día. Y alguno más. Llorar es sano, es humano y sienta divinamente. Pero pronto tiene que salir de ti esa parte guerrera, esa parte de héroe que te haga ir a por todas. Yo no dejaba de acordarme de la pataleta de la ecografía. ¿Y si no llego a hacerlo? Así que, desde ese momento, sólo podía pensar en la gran suerte que había tenido.

Creo que es importante que conozcas con cierto detalle cómo llegamos al diagnóstico y lo importante que es la concienciación. No hay que ser alarmista, ni mucho menos, pero ante la más mínima duda, no lo dejes, busca otra opinión si es necesario. Los médicos también son humanos y, como tales, cometen errores.

Seguimos muy pronto, os espero por aquí. Os dejo con una parte importante de mi y para mi: la música. Porque We can be heroes también es #NiUnDíaSinMúsica :-)

Hoy es David Bowie, tenía que ser él. Aunque no es mi canción favorita, ni mi artista favorito. Pero sí es el autor de nuestro grito de guerra y le debo mucho.

 

Puedes eschuchar mis canciones We can be heroes en esta lista de Spotify: We Can Be Heroes

¡Un beso fuerte!

ana


Comentarios recientes

7 comentarios


by Ana

“Tranquila, no es nada” es la frase que nos acompañó a mi madre y a nosotros, su familia, durante más de un año. Y nos lo creímos (o quisimos creerlo) hasta que esa categórica afirmación fue perdiendo su fuerza a partir de la última revisión.
Para deshacernos de esa incertidumbre decidimos ir a Madrid a un centro de patología mamaria. Fuimos con lo puesto porque no imaginábamos que tendríamos que pasar la noche allí. Pasamos todo el día de una sala a otra esperando a que le hicieran diferentes pruebas (¡un montón!) y al día siguiente más de lo mismo hasta que nos soltaron el bombazo.
Lo que sentí al recibir la noticia no lo olvidaré nunca, al igual que tampoco olvidaré, como tú, lo que llevaba puesto ese día (curioso e idiota a la vez, ¿no?).

Ya han pasado 6 años y mi madre está estupenda, guapísima…sana. En cuanto a mi, aprendí muchas cosas de aquello, pero la más importante de todas creo que ha sido la de atenuar la importancia de los problemas.

Nunca más volví a ponerme esa ropa.

¡Un beso tocaya!

octubre 24, 2014 @ 11:14 Responder

    by Ana

    Ana, muchísimas gracias por compartir tu historia conmigo. Me resulta especialmente emotivo leerte, porque parece que me estoy viendo en tu situación…
    Yo también he pensado siempre que qué tontería lo de la ropa, de hecho, pensaba que era algo que sólo me había pasado a mi. Y tampoco volví a utilizarla. Como tampoco he vuelto a utilizar la que llevaba cuando mi padre me dijo que estaba muy enfermo, después de mi segunda quimio. Son situaciones que se quedan grabadas a fuego en tu memoria, ¿verdad?
    Pero ahora, al menos a mi, pensar en ellas me hace reconocer mi parte de heroína. Ahora miro hacia atrás y veo que he podido con ello, he ganado, y mi padre también :-)
    Me ha encantado leerte.
    Un beso fuerte para ti y para tu guapísima madre, toda una heroína.

    octubre 25, 2014 @ 21:21 Responder

by Carmen D

Cómo he llegado a odiar esa frase. “Ya verás como no es nada”. Todos tienen buena intención, pero no ayuda en nada. Cuando te anuncian que sí es algo, y es muy serio, te entran ganas de gritar “pero no decíais todos que no era nada????”. No es culpa de nadie, pero la rabia y el miedo son irracionales. He pasado por los mismos lugares (físicos y emocionales) que tú, Ana. La sala 365, la doctora Martín, la incredulidad. Yo tuve además un sentimiento de enorme injusticia (como si el cáncer entendiera de justicia poética). “Pero si yo me cuido, hago deporte regularmente, como muy sano y variado, cultivo la mente, y cuido de mis seres queridos”. No puede ser!!! Y resulta que es. Y te cambia el mundo en unos minutos. Y ya nunca pensarás “seguro que no es nada”. Y te sumes en el terror y el desconcierto. Pero entonces te conviertes en un superhéroe, y luchas, y descubres que ganas batallas. Y que no estamos solas.

junio 14, 2015 @ 22:15 Responder

    by Ana

    Pero, como dices Carmen, lo importante es que nos hemos convertido en auténticas heroínas que ganan batallas. La enfermedad te cambia la vida… a mejor!!! Efectivamente, es muy injusto y es inevitable tener esos pensamientos, yo también lo hacía, me comparaba con la gente que descuida su vida o su cuerpo y me enrabietaba. Pero enseguida me di cuenta de que así no llegaría a ningún sitio. “Me ha tocado, pues me ha tocado, ¡a por ello!”, me decía.
    Gracias por compartir tu experiencia conmigo, me gusta saber que sentimos lo mismo y que caminamos juntas.
    Un beso fuerte.

    junio 16, 2015 @ 07:51 Responder

by Sara

Hola Ana, te escuché por primera vez en una entrevista radiofónica en la SER y reconozco que tuve q apagar momentáneamente la radio porque yo estaba pasando por lo mismo en ese momento, y mi forma de afrontarlo con entereza difiere un poco de la habitual. Pero a continuación volví a conectar y te escuché… me cautivaste.

Hace tanto bien encontrar una historia parecida, saber de antemano qué es lo que te espera.. los médicos pueden ser muy cercanos o muy parcos en palabras, y no es fácil encontrar a chicas jóvenes q hayan sufrido esta enfermedad. Así que GRACIAS por todo lo q estás haciendo.

agosto 6, 2015 @ 15:34 Responder

    by Ana

    Muchísimas gracias a ti por tu comentario Sara. Me alegra mucho, no sabes cuánto, leer algo así. Porque todo esto solo tiene sentido si ayudamos a otras personas. Espero y deseo que te encuentres muy bien, todo llega y todo pasa Sara. Te mando toda la fuerza del mundo heroína!!
    Un abrazo. Ana.

    agosto 14, 2015 @ 09:19 Responder

by Sara

A mí también me aseguraron que “no era nada”, biopsia negativa incluida (no me explico dónde leches pinchó la mujer que me hizo la prueba… no lo entiendo…) aún así quise operarme por iniciativa propia y al igual q a ti, me llamaron para que acudiese sin cita a la consulta. Yo sospechaba algo, pero de ahí a q sea una realidad hay un mundo… y en ese momento el mío se derrumbó completamente, como es normal…

Ya ha pasado un año desde que me operaron, me encuentro estupendamente y he pasado la primera revisión sin percances. Bien!
Parece que hay más de un caso en que lo que no parece nada se convierte en lo peor del mundo… seguid vuestro instinto chicas, y si tenéis que insistir para q os operen hacedlo. “Mejor fuera que dentro”, no?

agosto 6, 2015 @ 15:46 Responder

 

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Publicado por

Ana

24 oct 2014

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